En los últimos meses, el Canal de Panamá ha recibido mucha atención mediática por las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien tiene intenciones de controlar dicho paso marítimo, un punto estratégico en el sentido económico y militar.
Estos propósitos no son exclusivos del mandatario estadounidense pues, a lo largo de cientos de años, diferentes países buscaron la creación del canal con intenciones primordialmente económicas. No fue hasta inicios del siglo pasado que el sueño de su construcción se llevó a cabo, dando pie a una de las obras de ingeniería más fascinantes, y en esta edición de Con-Ciencia, te contamos la historia e impacto económico, ambiental y cultural de la vía interoceánica más codiciada de la historia.
Hasta hace poco más de 100 años, aquellos individuos que se ganaban la vida transportando bienes de América a Europa (y viceversa) tenían que vérselas con las dificultades que el continente les presentaba. 15,800 kilómetros desde su punto más boreal hasta el más austral, una complicadísima barrera que los marineros tenían que rodear por el Estrecho de Magallanes o el Cabo de Hornos (Chile) si querían llegar de un océano a otro.
A partir de este punto, es mejor referirse a la dificultad como una oportunidad, y desde el siglo XVI, el Rey Carlos V se dio cuenta de la oportunidad que un paso marítimo en algún punto del continente, especialmente en el Istmo de Panamá, significaría para la economía de la Corona española. Sin embargo, ninguno de los estudios sobre la viabilidad de la construcción del canal resultó contundente. El sueño interoceánico tendría que esperar.
No sería hasta 346 años más tarde, en 1880, que la primera propuesta real para la construcción del canal llegaría de la mano de Ferdinand de Lesseps, famoso por cumplir un sueño similar, pero con más de 4,000 años de antigüedad, la construcción del Canal de Suez que conecta el Mar Rojo y el Mar Mediterráneo. Sin embargo, el aumento de casos de fiebre amarilla y malaria, la escasez de fondos y un escándalo que implicó sobornos a políticos y a periodistas para apoyar mantener el proyecto, hicieron que este naufragara nueve años más tarde. Una vez más el sueño tendría que esperar.
Las intenciones de Trump tienen cierto sustento, pues fueron los estadounidenses quienes construyeron el canal después de las dificultades que rodear el continente les presentó para el desarrollo de la guerra hispanoamericana. Fue entonces que en 1903 empezaron la construcción del canal después de comprarle a la Compañía Francesa del Canal de Panamá sus derechos y propiedades por 40 millones de dólares.
Caricatura estadounidense que satiriza el papel de Bunau-Varilla y el respaldo de Theodore Roosevelt en la separación de Panamá de Colombia para asegurar la concesión del Canal, New York Times, 1903.
A cambio de las tierras para construir el canal, Panamá recibió el apoyo de los Estados Unidos para conseguir su independencia de Colombia (apoyo brindado porque las negociaciones entre el país cafetero y los Estados Unidos no prosperaron), además de 10 millones de dólares de la época. Fue así que el 4 de mayo de 1904 comenzó la construcción del Canal de Panamá.
A lo largo del proyecto, se presentaron diferentes vicisitudes que dificultaron su realización. En primera instancia, estaba el mal que había aquejado también a los franceses, la fiebre amarilla y la malaria. Estas enfermedades entorpecieron las obras, pues casi todo el personal se contagió durante el primer año de construcción, siendo la malaria la más difícil de controlar.
El bajo nivel de desarrollo que enfrentaba Panamá le presentó otra dificultad a Jhon F. Stevens, ingeniero encargado al inicio de la obra, pues había poca vivienda y poca comida para el personal, por lo que tuvieron que recurrir a traer comida y materiales para la construcción de otros lugares fuera del Istmo. Aunado a lo ya mencionado, se tuvieron que acondicionar las líneas de telégrafo y teléfono, así como el ferrocarril, crucial para el proyecto, pues era el encargado de transportar alimento, herramientas, obreros y escombros.
La forma en que funciona el canal es relativamente simple, pues asemeja a un elevador acuático mediante un sistema de esclusas que eleva los barcos 26 metros para cruzar el Lago Gatún (el punto más alto) y luego los desciende al otro océano, conectando el Atlántico con el Pacífico en unas 8 a 10 horas. Utiliza la gravedad y enormes cámaras de concreto que se llenan o vacían de agua, movidas por locomotoras eléctricas para subir y bajar las embarcaciones entre los diferentes niveles de agua. También se coqueteó con la posibilidad de hacer un canal a nivel del mar, como el Canal de Suez, pero cavar 80 kilómetros de terreno montañoso era una tarea prácticamente imposible.
El primer tránsito completo por el Canal de Panamá realizado por un buque automotor de altamar, se realizó el 7 de enero de 1914. La Alexander La Valley, una vieja grúa flotante de los franceses que había sido traída anteriormente desde el lado Atlántico, cruzó las esclusas del Pacífico, dando por terminadas las obras de construcción.
Naturalmente, el mayor beneficiado de la construcción del paso interoceánico fueron los Estados Unidos, por otra parte, los obreros y población panameña tuvieron que lidiar con los estragos del proyecto. Prácticamente todos los trabajadores perdieron sus empleos, miles de edificios fueron desarmados o demolidos, muchos poblados fueron abandonados y reubicados. Además de lo ya mencionado, 5,611 personas perdieron la vida por enfermedades y accidentes durante la época de construcción por los estadounidenses, si sumamos las muertes ocurridas durante la época de construcción por los franceses, el total aumentaría a aproximadamente 25,000 muertes.
Las consecuencias ecológicas del Canal de Panamá incluyen deforestación masiva, pérdida de hábitat y biodiversidad, fragmentación de ecosistemas, alteración de ciclos hídricos con sequías e inundaciones extremas (agravadas por el cambio climático), contaminación del agua por hidrocarburos y el riesgo de invasiones biológicas interoceánicas.
Eventualmente, el pueblo panameño consideró que el acuerdo que habían hecho con los Estados Unidos no era justo y después de varias negociaciones, en 1977, el dictador Panameño Omar Torrijos consiguió que el presidente estadounidense Jimmy Carter le cediera el control del canal, mismo que el país canalero aún mantiene, a pesar de los intentos estadounidenses por recuperar su control.