De los enamoramientos

Por: Alejandra López

No sé cómo lo resistimos, ni cómo nos recuperamos. No sé cómo nos olvidamos a ratos, cuando el tiempo ya ha pasado y nos ha alejado de ellos que se quedaron quietos.

La cotidianeidad de una feliz pareja, una extraña muerte, un enamoramiento, una obsesión, un secreto y el paso de los años. A través de la novela Los enamoramientos publicada en 2011, Javier Marías presenta una reflexión, casi ensayística, de los afectos, de aquellos apegos que nos llevan a concebir la vida inadmisible sin la presencia del otro y a negar, por tanto, la finitud de los momentos y de las personas.

Tendemos a desear que nadie se muera y que nada termine, plantea Marías, cuando la propia evolución y el andar de la vida es transformación y es cambio. ¿Cómo mantener estático el movimiento? El error es creer que el presente es para siempre, que lo que hay a cada instante es definitivo, cuando todos deberíamos saber que nada lo es, mientras nos quede un poco de tiempo.

Sin embargo y como la trama principal de la novela lo explicita, todo fin trae consigo nuevos comienzos, nuevas oportunidades. En este contexto ¿Qué implican los enamoramientos?, ¿qué significa el amor?, ¿existe una diferencia entre ellos?, Javier Marías parece ofrecer un punto de vista sobre estos temas a través de esta novela:

Nos hacen mucha gracia muchas personas, nos divierten, nos encantan, nos inspiran afecto y aun nos enternecen, o nos gustan […] Lo que es muy raro es sentir debilidad, verdadera debilidad por alguien, y que nos la produzca, que nos haga débiles. Eso es lo determinante, que nos impida ser objetivos y nos desarme a perpetuidad y nos haga rendirnos en todos los pleitos.

A través de su trabajo, al que se suman novelas como Corazón tan blanco, Tu rostro mañana, Mañana en la batalla piensa en mí, entre otras, nos lleva a reflexionar sobre cuestiones como el amor, la muerte, la culpa y el olvido, al mismo tiempo que nos inmiscuye en la vida de sus personajes.