Por: Mariana Casasola

El alma del gospel, el corazón del soul

Para la música soul ella es la indiscutible reina, y para cualquier otro género musical se trata de una de las mejores intérpretes de todos los tiempos. Para todas las cantantes de soul, R&B, pop y tantos otros estilos, todo parte de Aretha y su canto.

Sin embargo, para Aretha Franklin todo comenzó con Dios y la radio. El prodigio y la proyección de su voz, así como su gran capacidad de improvisación, nacieron en la música gospel con la que creció cuando acompañaba a su padre a todas las iglesias bautistas en las que él predicaba. Escuchando a esos magníficos coros y musicalizaciones y la música en los programas de radio, Aretha aprendió por sí sola a tocar el piano (tan solo a los 10 años) y a jugar con su propia voz, lo que la convirtió en un genio de los arreglos vocales, como lo prueban esos singulares ecos que hacía a los cantantes que la acompañaban tanto en grabaciones como en presentaciones en vivo.

Pero además de su voz, el enorme magnetismo de Aretha Franklin se encontraba en esa compleja personalidad suya, que podía ser tan indómita y fuerte como vulnerable y amorosa. Y tenía la capacidad de imprimir todo eso en su canto. Esta cualidad le permitió pasar del gospel a la música secular y en seguida se convirtió en la intérprete perfecta de canciones que a finales de los sesenta hacían eco del moderno arquetipo femenino, temas que iban más allá del mero romance y hablaban en cambio del empoderamiento, la liberación, de la dignidad y la reivindicación de los derechos.

A pesar de haber padecido una vida personal donde no faltaron los desencantos y pérdidas, incluso la violencia en uno de sus matrimonios, la carrera de Aretha Franklin fue de un éxito tremendo, contando récords que rompieron múltiples barreras para las mujeres en la industria de la música. Por ejemplo, recibió 18 premios Grammy y uno más en reconocimiento a su trayectoria, en 1994. Más de 100 de sus canciones estuvieron en la lista Billboard incluidas 17 en el Top 10 del pop y 20 en la clasificación de R&B.

También fue la primera mujer incluida en el Salón de la Fama del Rock and Roll, en 1987, a tan solo dos años de la existencia de éste. Actuó para presidentes y monarcas, colaboró con los nombres más importantes de la industria y fue nombrada la mejor cantante de todos los tiempos por la revista Rolling Stone en 2008.

Aretha Louise Franklin nació un 25 de marzo de 1942 en Memphis, Tennessee, y su voz jamás pareció reflejar el paso del tiempo ni el cáncer que la asedió durante los últimos años de su vida. Para celebrar un nuevo aniversario del nacimiento de la reina del soul, estas son las canciones que recordamos como los momentos más brillantes de su inigualable carrera.


While The Blood Runs Warm

Nunca sobra repetirlo, por las venas de Aretha Franklin corría el gospel. Su madre lo cantaba y además era pianista, su padre era un famoso predicador bautista en Detroit, con conexiones tanto en el mundo de la música como en el movimiento por los derechos civiles afroamericanos. Así comenzó su carrera, de gira de predicación con su padre y el coro de su congregación. Desde los 12 años ya se encontraba grabando discos de himnos religiosos, hasta que el sello discográfico Columbia la descubrió. Mientras tanto, ella tuvo tanto éxito que se grabaron sus presentaciones en vivo en la iglesia y su primer álbum, Songs of Faith, fue lanzado cuando tenía solo 14 años.




Respect

Una vez que Aretha hizo la transición de la música religiosa a la secular, su éxito fue estratosférico. Y con los primeros discos llegó la canción que la encumbró como la reina definitiva de la música popular. Respect, fue escrita e interpretada originalmente por el artista estadounidense Otis Redding en 1965, pero fue Aretha Franklin quien dos años después la convirtió en un himno de sus tiempos. Ella cambió la letra y en los coros usó el pegajoso deletreo del título, R-E-S-P-E-C-T, algo que cambió por completo el significado de la canción a una enérgica exigencia que aplicaba tanto a la lucha por los derechos de las mujeres como a la de todos los oprimidos en general. Respect le ganó sus primeros dos premios Grammy, por mejor grabación de R&B y mejor actuación solista femenil de R&B. Ganaría esos dos premios de nuevo cada año hasta 1975.




Amazing grace

Podría encontrarse encumbrada ya en el soul y el R&B, pero Aretha Franklin jamás abandonó el gospel. De hecho hizo un regreso triunfal con el álbum Amazing Grace, grabado en dos sesiones en vivo en la iglesia bautista misionera de New Temple en Los Ángeles. Acompañada del reverendo James Cleveland y el coro de la comunidad del sur de California, Franklin entró en un trance prodigioso que nos dejó las interpretaciones vocales más extraordinarias de su carrera. Podría resaltarse cualquiera de las canciones que conforman el disco, pero la pieza que le da título es sin duda las más sorprendente. En ella Aretha se abandona por más de 10 minutos en los juegos más sorprendentes con los alcances de su voz, cantando hasta los tonos más altos y luego al contario al siguiente segundo, imprimiendo todo el fervor del que era capaz en cada nota.




Think

Luego de un declive en la cosecha de ventas y éxitos discográficos, en 1980 esta canción representó un nuevo realce en la carrera de Franklin. Think es un sencillo muy especial para la artista, ya que fue compuesto e interpretado por ella misma en 1968, dentro del álbum Aretha Now, y en su momento estuvo en la cima de todas las listas de popularidad. Pero ya en los ochenta, el soul no era la música más popular, y su transición hacia otros géneros como la música disco no habían tenido tanto éxito. Fue hasta su cambio de disquera y una aparición en la película de culto de 1980 The Blues Brothers (Dir. John Landis), como su carrera revivió. Desde su estreno esta pieza es considerada un importante himno del movimiento feminista.




Natural Woman

Pese a todas las dificultades que sobrellevaba en su vida personal, a sus recaídas en el alcoholismo y el cáncer que la asechó durante los últimos años, sorprendentemente la voz de Aretha Franklin nunca perdió su claridad ni su fortaleza, tampoco su capacidad interpretativa. Y si queda alguna duda, sólo basta revisar una de sus últimas presentaciones, durante los Kennedy Center Honors, el más alto honor otorgado por el gobierno de Estados Unidos a artistas de distintas diciplinas, en diciembre de 2015. Ese día estaba entre el público el presidente Obama y la cantante y compositora Carole King, el primero rompe en lágrimas y la segunda se pone de pie ante las notas más altas que alcanza Aretha como si fuera lo más sencillo del mundo. Este evento se queda como uno de los más claros recordatorios del porqué después de más de 50 años sobre los escenarios, Aretha Franklin seguirá siendo recordada como la mejor intérprete de todos los tiempos.