El Librero

Curadores de letras: Las bibliotecas personales de la Ciudadela

Itzel Huerta
Gaceta Nº 257 - 16 de abril, 2026


Desde hace años se ha escuchado constantemente que México no lee, y aunque en buena parte esa afirmación implica un prejuicio, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), un organismo respaldado por la Unesco, presentó en 2013 el análisis Comportamiento lector y hábitos de lectura. Una comparación de resultados en algunos países de América Latina, en donde registra que México mantiene un bajo porcentaje de lectura en comparación con otros países como Argentina, Chile o Brasil; además, destaca que las bibliotecas ocupan un papel importante en el ejercicio de lectura de la población mexicana, tanto por facilitar el acceso a los libros, como por ser uno de los principales lugares que destinan para leer.

En datos más recientes, a finales del año pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados del Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025, donde genera información sobre el comportamiento lector de la población en el país. Este registro toma en cuenta la lectura de libros, revistas, periódicos, historietas, páginas de internet, foros o blogs; así como la exploración de la lectura en las redes sociales y medios digitales. Uno de los principales resultados arrojó que ocho de cada diez personas alfabetas de 12 años y más leyeron, en 2025, cuando menos un material de los mencionados anteriormente. Pero también rastreó los motivos por los cuales las personas no leen, siendo estos Falta de interés, motivación o gusto por la lectura (34.6%); No tiene tiempo (32.4%); Problemas de salud (16.4%); Prefiere realizar otras actividades, falta de dinero u otro motivo (12.0%). Si bien las cifras reflejan que, en efecto, México no es uno de los países que se dispute como uno de los más lectores del mundo, hay diversas situaciones que influyen en que eso suceda, quizá si los libros tuvieran un precio más accesible y si las personas pudieran usar su tiempo libre para leer en lugar de ver pasar la vida en el transporte público, puede que la realidad lectora de México fuese diferente.

Sin embargo, de la misma manera en que este país ha sido cuna de emblemáticos escritores, también ha sido hogar de apasionados lectores, quienes construyeron un acervo único y personal; desde los requerimientos teóricos básicos de sus profesiones hasta la selección de plumas referentes de la cultura mexicana. En el centro de la ciudad, se ubica uno de los recintos históricos más importantes en la vida literaria del país, la Biblioteca de México, que acoge una colección tan única como extensa de libros. Inaugurada en 1946, y con apoyo de José Vasconcelos, este espacio se convirtió en una ventana que permitió conocer autores internacionales mientras, a su vez, siguió los pasos de grandes escritores mexicanos, incluido el Nobel de Literatura. En 2007, tras la muerte de don José Luis Martínez, un reconocido hombre de letras, surgió la solicitud de promover una política de Estado que permitiera adquirir y preservar las bibliotecas de personajes intelectuales. Desde entonces, el antes Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) gestionó la incorporación de las bibliotecas personales de otras figuras clave en el México contemporáneo, cuyas colecciones son también un reflejo de su legado.


José Luis Martínez Rodríguez, el bibliófilo



Reconocido como un hábil lector, el académico, diplomático, ensayista e historiador creó uno de los acervos más vastos y variados del país. Nació el 19 de enero de 1918 en Atoyac, Jalisco; estudió letras españolas en la Facultad de Filosofía de la UNAM y se continuó formando con estudios de filosofía e historia del arte. Como parte de su trayectoria, desempeñó distintos cargos, entre los que destaca la dirección del Fondo de Cultura Económica, Instituto Nacional de Bellas Artes y la Academia Mexicana de la Lengua. Además, fue embajador de México ante la Unesco, en París, Francia y embajador de México en Atenas, Grecia.

Los libros acompañaron buena parte de su trayectoria, su colección es considerada la mejor biblioteca literaria del siglo XX, acoge grandes tesoros bibliográficos, está integrado por más de 75 mil materiales de literatura mexicana y universal, historia, arte y obras de consulta; de igual manera, un fondo documental de 2,500 volúmenes con mapas, folletos, fotografías y catálogos, entre otros materiales.


Antonio Castro Leal, el humanista



Originario de San Luis Potosí, Antonio Castro nació el 2 de marzo de 1896, fue un crítico literario y ensayista, realizó importantes estudios sobre letras mexicanas, antologías y recopilaciones literarias del periodo colonial. Fue rector de la Universidad Nacional, ocupó diversos cargos en el Servicio Exterior Mexicano y fue el primer director del Palacio de Bellas Artes, al igual que José Luis Martínez, fue embajador de México ante la Unesco y diputado del Congreso de la Unión. Falleció en Coyoacán el 7 de enero de 1981.

Historia del arte; historia de la música; historia de México de los siglos XIX y XX; obras en latín y en francés de filósofos como Platón y Aristóteles, son algunas de las joyas que aguarda esta biblioteca. Compuesta por más de 50 mil materiales, la poesía mexicana del siglo XVI al XX, la literatura española del Siglo de Oro y la literatura mexicana escrita en prosa imponen su presencia entre los estantes.


Jaime García Terrés, el poeta



La Ciudad de México fue el lugar que recibió y despidió a uno de los promotores culturales del país, nació el 15 de mayo de 1924 y falleció el 29 de abril de 1996. Fue un traductor, editor y ensayista, su obra poética se caracteriza por ser reflexiva, melancólica y trágica, pero también por habitar el humor. Tuvo un papel importante en la difusión cultural de la UNAM, fue director general de esa dependencia institucional, del Fondo de Cultura Económica y de la Biblioteca de México; además, fue embajador de México en Grecia.

El acervo de esta biblioteca está compuesto por 19,255 volúmenes, que además, se distingue por ser una de las colecciones de poesía más importantes en México; también destaca la sección de literatura inglesa de los siglos XIX y XX. Es un espacio ideal para conocer sobre literatura iberoamericana, mexicana, española, francesa, inglesa, alemana, italiana, portuguesa, entre otras.


Alí Chumacero, el editor



La comunidad de Acaponeta, Nayarit fue el lugar que lo vio llegar el 9 de julio de 1918, mientras que la Ciudad de México lo vio partir el 22 de octubre de 2010. El poeta, ensayista, crítico, traductor, editor, corrector y tipógrafo que aportó una significativa obra poética y una rigurosa crítica literaria; además, fue una figura importante en la historia del Fondo de Cultura Económica.

Conformada por 46 mil volúmenes, esta colección se distingue por estar organizada en orden histórico-geográfico-cronológico-onomástico. Los ejemplares que conforman los estantes reconstruyen culturas de la antigüedad, espiritismo, filosofía, literatura, ciencias sociales, psicoanálisis, historia, arte, filosofía y antropología.


Carlos Monsiváis, el bibliófilo



El escritor y periodista mexicano nació el 4 de mayo de 1936 y partió el 19 de junio de 2020 en la Ciudad de México. Apasionado de las letras y defensor de los derechos sociales, fue uno de los intelectuales más trascendentales de la segunda mitad del siglo XX; se caracterizó por una posición crítica, sustento académico, agudeza mental y particular armonía, habilidades que le permitieron consolidarse como un estrecho colaborador de los medios impresos más relevantes del país.

Esta biblioteca se compone de 24 mil volúmenes que Monsiváis reunió a lo largo de su vida; es una colección que se compone de poesía, novela, teatro y cuento; pero también de materiales referentes a cine, fotografía artística y ciencias sociales. En sus pasillos se puede conocer la cultura universal, cultura popular mexicana y autores contemporáneos.

En cada una de las bibliotecas personales se pueden encontrar mapas, folletos, fotografías y catálogos, entre otros materiales. Cada una ha habilitado la consulta en dispositivos digitales y la publicación en línea del catálogo de las colecciones. Se pueden visitar en De La Ciudadela 4, Colonia Centro, en la CDMX. Las bibliotecas de estos personajes están abiertas de lunes a domingo, en un horario de 08:30 a 19:30 horas. El acceso es gratuito, para registrarse es necesario mostrar una identificación oficial.


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