Mafalda es uno de los personajes latinoamericanos más famosos del mundo, sus ideas, sus reflexiones y su crítico punto de vista se extendieron a distintas latitudes, aquellas que se pueden ver representadas en un globo terráqueo, quizá el objeto más apreciado de Mafalda, en el cual depositaba sus anhelos y exigencias dando voz al sueño de un mundo mejor. Pero ¿Cómo es que una niña de 6 años que odia la sopa puede ser consciente del complicado estado del mundo? Bueno, a todo esto, viene bien aclarar que para Mafalda la sopa no es un inocente alimento, es -en palabras de su autor- una metáfora sobre el militarismo y la imposición política, un significado que le atribuyó Quino, el dibujante que la creó en medio de las tensiones políticas y sociales que azotaban al mundo en la década de 1960.
Joaquín Salvador Lavado Tejón, mejor conocido como Quino, nació el 17 de julio de 1932 en la región andina de Mendoza, Argentina. De la mano de un lápiz, pasaría a la historia siendo recordado como el creador de la tira cómica en español más famosa del mundo: Mafalda. La trayectoria de este ingenioso dibujante comenzó a trazarse en 1954 con su debut en el semanario Esto es y cambió para siempre en 1964 con la aparición de Mafalda en el semanario Primera Plana, cuyo éxito despegaría con la publicación de sus tiras en el periódico El Mundo en 1965. A partir de ese momento, la niña de pelo negro con vestido rojo sale de Argentina para llevar a otros países sus constantes contradicciones con los adultos.
Quizá algo de lo que resulte más cautivador de esta pequeña chica y sus amigos es que se trata de infantes, aunque representados de distinta manera a como podemos ver en Peanuts de Charles M. Schulz, ya que se trata de puntos opuestos del continente americano. Por lo general, relacionamos a las infancias con la inocencia, curiosidad e imaginación, por mencionar solo algunas cualidades, las cuales también podemos encontrar en Mafalda, pero con la diferencia de que en su personalidad y la de sus amigos habita un lado muy crítico de Quino.
En la Guía de lectura de Todo Mafalda (2011) de Penguin Random House, encontramos las características de los personajes: la protagonista, en palabras de su creador, es el personaje más elaborado, pues se trata de una niña inquieta, curiosa, irónica, contestataria, rebelde, ocurrente y poseedora de una enorme conciencia social. Depositando en su globo terráqueo sus ideales, siempre soñó con un mundo mejor, abogaba por la paz y por los derechos de las y los niños.
Por otro lado, Susanita es su antítesis total, aspira a casarse, tener hijos y gozar muy buena solvencia económica; con este personaje, Quino alude a los ideales más conservadores, desde su desdén por los pobres, su renuencia a las ideas incómodas y a los temas que confrontan la estructura patriarcal. Susanita es prejuiciosa, envidiosa, altanera, antipática y racista, representa buena parte de las ideas que aún continúan vigentes en la sociedad, las cuales Mafalda cuestiona pero que no resultan un problema en su amistad.
Felipe es un personaje inseguro, miedoso y muy tímido, pero también muy soñador; a diferencia de Mafalda, no encara la realidad, más bien escapa de ella echando mano de su imaginación. Le gustan las historietas del Llanero Solitario y detesta la escuela.
Susanita no es la única con ideas conservadoras, pues Manolito es otro personaje que las profesa, sobretodo en el ámbito capitalista. Hijo de un comerciante extranjero, sus ideas y aspiraciones están enfocadas en los negocios, ya que ayuda a su padre en el almacén, aunque lo premie con golpes. Es el niño más adulto de la tira.
Con esta breve semblanza de algunos de los personajes, destacamos ciertas de sus cualidades y de aquellas características que los conforman, con ello es probable que, de primer momento, identifique atributos que integran principalmente a los adultos, pero que a su vez también viven las infancias. No es del todo reciente la idea de que en nuestra adultez deberíamos conservar algunas facultades que poseemos en nuestros primeros años de vida, tales como la curiosidad, la capacidad de asombro, profundizar en el interés de las cosas, hacer preguntas, ser aventureros e imaginativos. En un mundo, quizá y solo quizá, más complejo del que Mafalda vivió en su década de existencia, considero importante que reconozcamos esas habilidades en nuestras versiones actuales y que, al igual que Mafalda, no dejemos de soñar con un mundo mejor.
Miguelito, Libertad, Raquel (mamá), Papá, Guille y Burocracia son el resto de personajes que acompañan a Mafalda en las reflexiones que tenía en torno a los acontecimientos históricos de las décadas de los 60 y 70, tales como la Revolución Sexual, la Revolución Cubana, la Guerra de Vietnam, el Gobierno de Salvador Allende en Chile, los atentados contra el Che Guevara, Robert Kennedy y Martin Luther King, la dictadura de Juan Carlos Onganía, el Cordobazo y los movimientos guerrilleros en Argentina, todo esto y más en tiempos de la Guerra Fría y las amenazas nucleares. En sus pensamientos había cabida para los medios de comunicación, la ecología, la importancia del descanso, la adultez, la niñez, sus miedos y el feminismo; Mafalda fue el reflejo de un mundo que quería que las cosas cambiaran y que, lamentablemente, no lo han hecho tanto; puede ser que en ello radique su vigencia.
El 25 de junio de 1973, Quino tomó la decisión de no dibujar más tiras de Mafalda, aunque continuaría realizando proyectos con ella, tales como campañas sociales y la elaboración de episodios animados. Y pese a que Quino falleció el 30 de septiembre de 2020, su legado y el de Mafalda perduran en el imaginario colectivo de todas aquellas personas que atestiguaron su odio por la sopa o que quedan cautivados por las tiras que espontáneamente nos hacen recordarla en internet. Es inevitable pensar, ¿Qué diría Mafalda del mundo de ahora?