Por: Everth Bolaños

Leonora Carrington, 100 años de magia

Si este amor se vuelve latoso, has de saber que no conviene enamorarse de las locas, todas somos así.

Leonora Carrington

La bruja mayor de las artes, la Dama Oval favorita de muchos, regresa al Museo de Arte Moderno para cautivar o, mejor dicho, ¿hechizar?, tanto a seguidores como a nuevos curiosos de la vida y obra de una de las pintoras surrealistas más importantes que tuvo el movimiento.

Inglesa de nacimiento, mexicana de corazón, Leonora Carrington no sólo pintó, escribió y esculpió el surrealismo, sino que, también lo vivió a través de sus sueños, sus prácticas mágicas y sus visiones, historias de las que te enterarás en la exposición Leonora Carrington, cuentos mágicos, la cual marca su reaparición en solitario en este recinto después de 24 años, todo esto como parte de los festejos del centenario de su nacimiento (6 de abril de 1917).

Pero, ¿de qué va? A continuación, te dejo algunos datos curiosos de algunas piezas que te encontrarás en esta muestra imperdible.


1. Diosa.

Sin lugar a duda, una de las lecturas que más influyó en la vida de Leonora fue La diosa blanca de Robert Graves. Una de sus obras donde se puede visualizar es en La giganta (1947), misma que fue realizada a petición de Edward James, amigo y mecenas de grandes artistas de la época como Rene Magritte o Salvador Dalí. Y aunque guarda algunas características que se le pidieron a Carrington, ella supo darle un giro para convertirla en una pieza única.


2. Inédito.

Así como podrás disfrutar de la parte más conocida de su obra como la famosa Dama Oval ,o Té verde, (1942), también tendrás la oportunidad de admirar máscaras, diseños escenográficos, pinturas y tapetes nunca antes vistos en público, sí, lo dije bien, tapetes. Gracias a la colaboración que tuvo con artesanos de Chiconcuac, Morelos; en los cuales muestra místicas imágenes, cargadas de alusiones esotéricas. Un ejemplo de ello es Bestia con cabeza felina. Recordemos que ella era hija de un magnate algodonero, así que claramente, algo sabía de textiles.


3. Política.

Poco se ha hablado de la relación que tuvo Leonora con la política y el arte de protesta, sin embargo, aunque puedas pensar que ella vivía abstraída por su propia realidad, no hay nada más lejano que eso. Uno de los momentos que tuvo mayor impacto en la vida de la surrealista fue el movimiento estudiantil de 1968. Lepidóptera es un reclamo al gobierno, mismo que fue hecho en muy poco tiempo durante los primeros días de agosto de aquel año, justo cuando las manifestaciones juveniles estaban en su máximo esplendor. En la pintura se puede leer “es un dibujo libre, quiero guardar mi libertad”.


4. Feminismo.

Desde muy niña, Leonora se dio cuenta de las desigualdades que existía entre hombres y mujeres, al percatarse del modo en que eran tratados sus hermanos varones, respecto a la libertad que tenían e, incluso, su educación. De hecho, ya en México, solía decirle a su inseparable compañera de aventuras, Remedios Varo, que necesitaban tener dos esposas, como los hombres, para que hicieran la comida y atendieran a los niños, mientras ellas se dedicaban a trabajar todo el día. En los años 70, contribuyó al movimiento feminista Mujeres Conciencia con un cartel homónimo.


5. Familia y amigos.

No todo en su vida era la temática onírica, ya que, de hecho, dentro de su obra resalta su entorno, el cual es convertido en pieza de arte. Por lo que no es raro encontrarse a sus hijos, esposo y amigos representados en sus pinturas. Tal es el caso de La casa de enfrente (1945), en la que aparecen “Las tres brujas”, como se autonombraban Leonora, Remedios Varo y Kati Horna o el cuadro Y entonces vimos a la hija del minotauro (1953) en el que se puede observar a sus hijos, su esposo convertido en “toro sacerdote” y ella misma como una vidente.


6. Magia y naturaleza.

Por primera vez se presenta el tarot que fue pintado por la artista, obra que, por obvias razones, está cargada de referencias esotéricas y mitológicas. Ella fue sin duda una mujer llena de sorpresas, espontánea y poco o nada convencional. Amaba la alquimia y disfrutaba de crear, junto a sus amigas, hechizos. Asimismo, otro de los elementos que siempre la acompañó fue la naturaleza, por lo que fue una ecologista antes de que ese término existiera. Acostumbraba a decir que, si existiera un dios, éste no tendría forma humana, sino animal. De ahí que los personajes de sus piezas suelan ser mezclas híbridas entre humanos y animales. Ejemplo de ello, Reflexión en el oráculo (1959).

En conclusión, si lo tuyo es lo oculto, lo místico y onírico, definitivamente ésta es una exposición que no te debes de perder, ya que, con más de 200 piezas en exhibición, seguro descubrirás algo de ella que no conocías o ¿algo de ti? Leonora Carrington, cuentos mágicos estará en el Museo de Arte Contemporáneo hasta el 23 de septiembre y los domingos la entrada es gratuita, así que no hay pretexto.