Por: Itzel Sosa

Exposición pendiente: 45 años del arte silenciado

“…Angustiado y triste por la horrible situación que sufre el pueblo chileno, víctima del más horrendo cuartelazo de la historia moderna de Latinoamérica, víctima del crimen y de la pérdida de la libertad. (…) estoy angustiado por el peligro (…) que cada minuto amenaza a la colección Carrillo Gil y sus 169 pinturas de Orozco, Rivera y Siqueiros”

-Fernando Gamboa

El 11 de septiembre de 1973, la nación chilena sufrió un terrible golpe de Estado comandado por el general Augusto Pinochet quien buscaba derrocar el gobierno del entonces presidente socialista Salvador Allende. Este lamentable hecho marcó el inicio de una desgracia en Latinoamérica.

El arte también fue víctima de este desastre político pues el 13 de septiembre de 1973 debía inaugurarse una exposición que presentaría 169 pinturas de la autoría de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera pertenecientes a la colección Carrillo Gil, junto con una muestra de artesanías y otra de 1500 libros de México, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile. Estas piezas conformarían una muestra conmemorativa del tercer aniversario del gobierno de la Unidad Popular a cargo de Allende. Sin embargo, cuando ocurre el golpe, cientos de descargas y cuatro tanques se encargaron de dañar este recinto cultural.

Sólo la oportuna decisión de Fernando Gamboa, curador y encargado de la exposición, salvó este invaluable patrimonio. Él mismo desmontó las obras, para guardarlas en 27 cajas y enviarlas junto con 350 exiliados de regreso a México.

Ahora, el Museo de Arte Carrillo Gil abre sus puertas al público para que se pueda admirar La Exposición Pendiente, esa que no pudo ser mostrada hace 45 años, y que estará disponible hasta el 5 de mayo de 2019.

Como adelanto de las emblemáticas obras que se podrán encontrar están Cristo destruye su cruz (1943) y Despojo humano (1925-1928) de Orozco, Casa mutilada (1950) y Cabeza de caballo (1948) de Siqueiros; así como El arquitecto (1915-16) y Mujer verde (1916) de Rivera.

Además de las pinturas en la sala se exhiben libros, grabaciones, materiales audiovisuales y notas periodísticas referentes a la exposición cancelada en 1973.

Estas piezas mexicanas son un paseo en el que la técnica, la sensibilidad y la revolución te llevan de la mano. Pues, en palabras de Pablo Neruda, “Estos tres maestros mexicanos nos indican con la responsabilidad de su grandeza la afirmación de una nacionalidad. Y nos enseñan la confianza y la esperanza a través de su pintura atormentada pero victoriosa”.