Por: Rebeca Avila

El cover musical: reconstruir y reinventarse para no volverse obsoleto

Autodenominarse una persona con buen gusto musical es tan pretencioso como poco objetivo: cuestión de contexto y de perspectiva.

Con noticias especuladoras como la del nuevo material discográfico del grupo de heavy metal, Metallica, The Metallica Blacklist, para conmemorar su 30 aniversario, surgieron opiniones de lo más variadas; desde el rockero purista, de hueso colorado, que no admite la reinvención sin riesgo; pasando por el neutral curioso; hasta los más burlescos comentarios de cómo los fanáticos han quedado atónitos ante el despliegue del listado de los más de 50 artistas que colaborarán en este álbum especial, donde figuran nombres que nada tienen que ver con el género. Sea mera “guasa” o no, la realidad es que cuando alguien entra en el gusto de un nicho específico, un cambio radical, incluso ligero, tiende a causar rechazo. ¿qué de malo hay en querer llegar a un público nuevo, más joven, con otro tipo de experiencias y perspectivas?, ¿cuál es el problema en que alguien guste de una sola canción y no de una discografía completa?

La cuestión es: tendemos a atesorar ya sea a un artista o una pieza específica y convertirla en un objeto de arte jamás tocada ni transformada por el tiempo y otros agentes, se le aísla en un altar donde no puede ser manipulada o profanada; le otorgamos un valor estético y cultural propios y cualquier alteración de estos se traduce en un rotundo no. El letrado en las artes musicales poseerá cierto bagaje que le permite analizar y apreciar la música desde tecnicismos particulares. Para el público que consume música popular su reacción y aceptación de lo que le gusta está en lo que experimenta al escuchar la música y el significado personal que adquiere. De cualquier modo, la música no debería de tener mayor complicación que la de escucharla en un equipo de sonido decente.

Entendamos también la música como un agente cultural que produce ideologías que remarcan contextos y que, inclusive, estas construcciones pueden variar en función del discurso hablando de una misma canción reinterpretada por otros artistas. Si somos conscientes de esto, nada nos impide disfrutar, por las mismas razones, de distintas versiones.

En este Pantalla sonora te presentamos tan sólo algunos de los covers más famosos de la música popular, no sólo del rock o del pop, algunas de las cuales incluso forman parte de un conteo votado de la BBC en 2014, sobre los 50 mejores covers de la historia (contemporánea y anglosajona, por supuesto), mientras que otros tantos, quizá no sabías que no eran versiones originales.


Tainted Love

La versión original de este clásico del synth-pop fue un sencillo mal logrado de la cantante Gloria Jones, durante los 60. Más de una década (1981), el dúo británico Soft Cell lanzó el mismo tema con una melodía más erótica, convirtiéndose en su éxito más notorio. 20 años después, el cantante de metal industrial, Marilyn Manson ofrecía a los amantes del género una versión sonora mucho más oscura.



Mad World


La melancolía y el grito de auxilio de chicos sin esperanzas no se percibían tan tristes acompañados de una melodía pop con la que se termina bailando (una danza de la tristeza, quizá). También británicos, Tears for Fears, la lanzó en su álbum debut en 1983; en 2001 el cantante Gary Jules se hizo famoso por su versión de Mad World realizada para la cinta Donnie Darko, con una atmosfera que probablemente logra captar mejor la intención lírica que la propia composición original.



Personal Jesus

El mismo Martin Gore de Depeche Mode declaró el significado de Personal Jesus: no se trata de una divinidad salvadora, sino del poder divino que le damos a los seres amados, aquellos en los que depositamos nuestra fe ciega al enamorarnos. Pese a que se han realizado varios covers de esta canción, entre ellas una de Johnny Cash, el que ha llamado más la atención es el hecho por Marilyn Manson (curiosamente el tema más exitoso del artista), cuya letra alude metafóricamente a la fe cristiana, contrasta con la dureza de su estética musical.



I Only Want to Be with You

Quien dice que este éxito de Dusty Springfield es la versión original de Ahora te puedes marchar de Luis Miguel, quizá no ha atendido a la forma e intención del mensaje. La segunda, más que una traducción es un discurso sobre el empoderamiento masculino frente a una mujer que no lo supo amar. Mientras que la de Dusty es un dulce canto al embelesamiento de una mujer enamorada. Este tipo de versiones de baladas extranjeras al español tuvo gran popularidad durante los 60, 70 y 80, sobre todo con piezas de la canción italiana y francesa.



Quién fuera

Un ejemplo de cómo adaptar la música a otros géneros, épocas y contextos históricos, es la versión rock/pop de Quien fuera, autoría del trovador cubano Silvio Rodríguez, interpretada por los chilenos de Los Bunkers. Esta versión forma parte, junto con otras 11 canciones, de un álbum tributo a Silvio, una de las producciones chilenas más vendidas en lo que va del siglo.



Always on my mind

Pese a que Always On My Mind es una de las canciones más conocidas de Elvis Presley, no fue él el primero ni el único en interpretarla. Aún así, hay una versión que sobresale y que encabeza la lista de la BBC como el mejor cover de toda la historia; la realizada por el dúo de pop electrónico, Pet Shop Boys, la cual fue grabada después del éxito que tuvo la interpretación en un programa de televisión en 1987, titulado Love me tender.



Una mañana

En 1998 se realizó un material discográfico en que participaron artistas del pop y rock latino para rendir tributo a José José. Titulado así, Un tributo (a José José), el disco contiene 15 temas que fueron éxitos del Príncipe de la canción, pero sin duda la más popular y destacable fue Una mañana de Café Tacvba, quienes más tarde la incluyeron en su disco Unplugged, del 2005.



Light My Fire

El característico sonido del órgano de Ray Manzarek de The Doors, que definió la propuesta musical del grupo sustituyendo al bajo, desaparece en la versión latina acústica que el puertorriqueño José Feliciano realizó en 1968. Feliciano ganó notoriedad por otra reinterpretación, California Dreamin’, original de The Mamas & the Papas.



Oye cómo va

Del mambo de Tito Puente, compuesto durante los 60, al rock psicodélico (también de los 60) del guitarrista Carlos Santana, quien aportó el elemento latino al mantener las características percusiones de la versión original.



(I Can’t Get No) Satisfaction

Quizá el tema más famoso de los The Rolling Stones es Satisfaction, y pese a que ha sido reinterpretada varias veces, ninguna versión discrepa más de la original que la incluida en el segundo material discográfico de la princesa del pop, Britney Spears.



Georgia in My Mind

Georgia in My Mind es una declaración de amor compuesta en los años 30 por el jazzista Hoagy Carmichael. También interpretada innumerables ocasiones, la versión más famosa es la de Ray Charles, quien le dio un nuevo significado político al cantarla no para una mujer sino para el lugar donde nació y se crio, Georgia, una de las ciudades con más segregación racial y más actos significativos durante la lucha por los Derechos Civiles en Estados Unidos en los 60. Después de que Charles la interpretara, la canción se adoptó como el himno del estado estadounidense.